“Eppur si muove” Deserción 2015

Se dice que algunos oyeron a Galileo decir “Eppur si muove” ( “Pero se mueve”) cuando salía de los tribunales de la Santa Inquisición, luego de ser obligado a renunciar a sus ideas sobre el sistema solar en 1633. Me vino a la mente esta frase al  oír las voces contradictorias sobre qué fue lo que pasó con el abandono escolar en el curso lectivo 2015.  ¿Y qué fue lo que pasó? Un aumento respecto al año anterior en secundaria.

Galileo Galilei

En la educación Preescolar y Primaria  las cosas marchan bien.  Hay una tendencia  clara hacia la disminución del abandono escolar.  Es un comportamiento positivo que también se nota en otros países. Curiosamente no hay un programa específico para la permanencia de los niños y la niñas.  Son un conjunto de condiciones que contribuyen a este logro.

Podría decirse que  ahí donde se concentran los años críticos de abandono escolar refleja el grado de desarrollo educativo de un país en general.  Por ejemplo, en Europa el abandono  que preocupa está en la educación terciaria (luego de la secundaria). En nuestro caso, el foco de atención está en secundaria, como la mayoría de países en Latinoamérica.

 

En secundaria, en los colegios académicos diurnos se ha logrado disminuir paulatinamente el abandono escolar, pero  en colegios técnicos diurnos y toda la oferta nocturna (académica y técnica) no ha disminuido significativamente.

Por otro lado, hay que mencionar ciertas regiones del país donde se deben concentrar esfuerzos.

¿Qué sigue?

Este año es importante para valorar si “Yo me apunto”, la estrategia institucional del MEP para la permanencia estudiantil, logrará tener un impacto positivo en el sistema educativo.

Una cosa ya es positiva: es la primera vez que existe un estrategia que se dedica exclusivamente a coordinar acciones y esfuerzos para disminuir el abandono escolar dentro del Ministerio.

Veremos de aquí a un año que cambios se dan.

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Las paradojas de la evaluación

William Farish (1759-1837), profesor de química de la Universidad de Cambridge, se le conoce como el primero en idear como calificar de forma cuantitativa a los estudiantes en 1792.  No fue del todo original, pues ya existía un sistema de calificación para los obreros de la industria del zapato. Pero sin duda, era revolucionario asignar un valor cuantitativo a la calidad del pensamiento de los estudiantes.

Farish, consecuente con su idea, implementó un método de enseñanza que le permitió “procesar” la mayor cantidad de estudiantes en el menor tiempo posible. El método de enseñanza y las calificaciones, sin embargo, no hicieron a los estudiantes más inteligentes o capaces, tuvo el efecto contrario: les resultó más difícil pasar la clase.

Esta anécdota probablemente nos resulte muy familiar y nos traiga a la memoria nuestros años como estudiantes.  Pero lo asombroso es que seguimos con una visión de las calificaciones y de la evaluación de hace más de 200 años.

Lo que fue una innovación a finales del siglo XVIII, bajo el paradigma de la revolución industrial, hoy se ha convertido en uno de los retos más serios de la educación de las sociedades del conocimiento. La evaluación y calificación son de las paradojas de nuestro sistema educativo actual.  Aquí algunas de esas paradojas a la luz de nuestro entendimiento actual sobre el aprendizaje.

Aprender es personal, evaluar es impersonal

El neurocientífico español Francisco Mora suele afirmar contundentemente “Sólo se puede aprender aquello que se ama”.  Los estudios en el campo de la neurociencia confirman que los seres humanos no somos meros procesadores de información, al contrario, cada uno de nosotros personalizamos la información que recibimos, le damos un tono emocional a nuestra percepción, memoria y pensamientos.  Precisamente por eso, cada quien tiene temas de interés, motivación hacia el aprendizaje de ciertos contenidos. Nunca somos neutros.

En cambio, en el paradigma dominante de la evaluación, pretende ser impersonal y objetivo al escudarse en la “neutralidad” de las calificaciones.  La evaluación no pone atención a lo que a otros interesa, sino, a lo que interesa al que califica.  Se asume que la supuesta  neutralidad es buena para todos, pero en la práctica, la neutralidad despersonifica el aprendizaje.

Aprender es pluripotente, evaluar es equipotente

La educación tradicional se preocupa por un método eficiente y eficaz para enseñar a todos lo mismo.  En este sentido, la tradición conductista del aprendizaje formuló un principio para aplicar el método único que andaba buscando: todas las cosas tienen la misma potencialidad de enseñarse (equipotencia).  Da igual el contenido, lo importante es el método empleado: la asociación por medio de repetición.

En el caso de la evaluación tradicional se asume que cada quien debe saber lo mismo porque todos tienen la misma “potencia” de aprenderlo. Sin embargo, desde mediados del siglo pasado, cada vez toma fuerza que el aprendizaje tiene diferentes significados para los seres humanos.  No tiene el mismo significado para un niño los derechos humanos, que para una persona migrante indocumentada.  Por tanto, hay temas que tienen la posibilidad de vivirse y otros que son para informarse. Podemos aprender por deber y podemos aprender por placer (pluripotencia). Estos aspectos deben considerarse en la evaluación.

Del pensamiento formal, al pensamiento factual

Las pruebas de evaluación, las que pretenden calificar, parten de una premisa fundamental: “Si el estudiante obtiene el resultado X, es porque conoce y puede hacer Y” Parece una verdad incuestionable, y desde el punto de vista de la lógica y la matemática muy cierta.  Pero la realidad es más compleja. Veamos unos ejemplos.

Laura tuvo una prueba de matemáticas de multiplicación. No se sentía lista, por eso, marcó al azar algunas respuestas de selección múltiple. Acertó en su mayoría. Desde el punto de vista del pensamiento formal esto significa que: Laura resuelve esta operación, entonces, conoce y puede multiplicar. Laura resolvió la operación, por consiguiente, conoce y puede multiplicar. ¿Será cierto?

A la semana siguiente Laura tiene otra prueba, esta vez en inglés. Estuvo estudiando, pero no se sintió bien al momento de hacer la prueba porque tuvo unos problemas en casa, se le veía distraída.  El resultado de la prueba,  no fue el que ella esperaba. Falló en varios puntos que ya conocía.  Sin embargo, la prueba no tuvo ninguna consideración: Si Laura obtuvo X resultado es porque conoce y puede hacer Y. Laura no demostró conocer y hacer Y, por consiguiente, no obtuvo el resultado X.

La experiencia nos dice que el rendimiento en una prueba va más allá de cualquier pensamiento formal como los descritos. La realidad es multicausal y el aprendizaje pertenece a la realidad de los hechos empíricos y no a la formalidad de la lógica y la matemática. Cada estudiante en sí es un caso y requiere de unas condiciones adecuadas para poder demostrar lo que ha aprendido.

Reflexión final

El cambio está en marcha y los supuestos de los que hemos partido para evaluar están en la mira del nuevo paradigma emergente.  Los aportes de la neurociencia, la psicología cognitiva y otras áreas afines a la educación deben incorporarse los más pronto posible en las prácticas evaluativas. De no ser así, la evaluación quedará siendo más la ideología de una época y no una práctica basada en la evidencia del conocimiento científico.

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¿Te gusta la Neurociencia?

“Neuro” es una palabra de moda y probablemente al escucharla pensemos en el cerebro humano. Este órgano del sistema nervioso se ha convertido en una de las fronteras más importantes de las ciencias modernas.  Todos los campos del saber humano están atentos a cómo funciona, con la esperanza de encontrar la solución de muchos de nuestros problemas.

Inspirados en el Proyecto del Genoma Humano, la Casa Blanca ha impulsado el proyecto más ambicioso para entender el funcionamiento del cerebro.  Sirvan los  siguientes datos para dimensionar la complejidad de la tarea:

  • La cantidad de neuronas del cerebro se acerca en número a la cantidad de estrellas de la Vía Láctea (86 mil millones o 100 mil millones según la metodología usada).
  • Cada neurona, en promedio puede tener 10 000 conexiones con otras neuronas, lo que posibilita hasta 1000.000.000.000  conexiones sinápticas en un cerebro.
  • Si agrupáramos 10 neuronas estas tendrían el ancho 1 mm. Apenas serían visibles al ojo humano. Y todas nuestras neuronas juntas llegarían a 1000 km de ancho.
  • La velocidad con que la información viaja entre las neuronas es variable, pero puede llegar a 120 m/s. Como los trenes más veloces del mundo.

Nuestros avances en el conocimientos sobre el cerebro avanzan a pasos más lentos, pero seguros. Conviene estar bien informados. Sobre todo evitar, muchos mitos e ideas falsas que circulan y que son un negocio lucrativo para algunos.  Se presentan como ciencia, pero son pseudociencia. ¡Vaya timo!

Pseudociencia

Algunas señales que nos alertan si estamos ante una pseudociencia:

  1. Hace afirmaciones exageradas: dice tener el conocimiento, la técnica o el producto que es la solución de una variedad de problemas que hasta el momento no han tenido solución. La verdadera ciencia, en cambio, suele ser más modesta en sus alcances.
  2. Aparenta usar un lenguaje y conocimientos científicos, pero al profundizar en ese lenguaje y conocimiento se cae en un vacío confuso. Se termina usando términos e ideas que las ciencias verdaderas no suelen usar. Hay un aislamiento.
  3. Es una ciencia “muerta” y no una ciencia “viva”. La ciencia “viva” se respalda con investigaciones que enriquecen o corrigen el conocimiento constantemente. En cambio, la ciencia “muerta” se sustenta en un discurso que no evoluciona. No hay estudios serios bajo los estándares de las ciencias.
  4. Dice ser un conocimiento novedoso que es incomprendido. En realidad su problema es que no es reconocido por la comunidad científica. No tiene el estatus suficiente por no aplicar el método científico. Por eso,  termina la pseudociencia autoproclamándose como científica.
  5. No le gusta la crítica porque quiere vender seguridad a las personas. La verdadera ciencia y científicos, los que ganan premios Nobel, someten sus descubrimientos al escrutinio de sus colegas.
  6. Enseñan “trucos” y “atajos” para aplicar el mínimo esfuerzo. En cambio en la verdadera ciencia lo que hay son procesos complejos y de mucho esfuerzo. Ninguna realidad es tan simple como los pseudocientíficos suponen.

La próxima vez que quieras aprender sobre tu cerebro  con algún gurú o un curso bien publicitado, repasa estos seis puntos. No contribuyas a alimentar más el  conocimiento chatarra, ni el bolsillo de esta gente.

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Jerome Bruner: cultura, mente y educación

Hace pocos días, el 5 de junio, falleció uno de los más importantes psicólogos cognitivos del siglo XX.  Tal vez su nombre no haya sonado tanto como Piaget o Vygotsky entre los educadores, pero en la década de los 50, 60  y 70 era considerado una de las máximas autoridades de la psicología cognitiva de EEUU.

Jerome Bruner (1915-2016)

Bruner era admirador de Vygotsky y, al paso de los años, cada vez profundizó más en la relación entre la mente y la cultura.  Además, siempre tuvo una preocupación genuina por la educación. De hecho, formó parte del gran movimiento de reforma curricular de EEUU luego del lanzamiento del satélite ruso Sputnik.

El hito educativo de la Guerra Fría

Bruner se opuso a todo tipo de determinismo sobre la mente o el pensamiento humano. No era partidario del determinismo biológico de Piaget (epistemología genética), ni del computacionalismo (esa comparación entre la mente y la computadora).  Por tanto, no era , ni es popular entre quienes creen en la Inteligencia Artificial.

Consideraba que la inteligencia humana era para crear sentido, por consiguiente, el ser humano en cada etapa de su vida crea sentidos de acuerdo a sus capacidades cognitivas y su cultura. Por eso Bruner decía que se podía enseñar cualquier cosa a un niño de cualquier edad de una manera honesta.  Es decir, lo importante es que el niño o la niña crea sentido de lo que aprende. Con el tiempo ese sentido se irá enriqueciendo con la experiencia, con nueva información…  de manera que el aprendizaje debe ser espiral.

El currículo debe ser espiral

Otra de su ideas originales fue estudiar el modo de pensar narrativo. La narración, contar cuentos es una de las habilidades cognitivas más afines al ser humano.  Un niño de 9 años fácilmente cuenta una historia, pero le es más difícil recordar las tablas de multiplicar.  Esto explica porqué  es más fácil para cualquier persona recordar una experiencia vivida o una novela que recodar otros asuntos más convencionales (definiciones, listas, números etc…).

Sin duda es uno de los autores que nos ha dejado un humanismo profundo en sus escritos .

Recomiendo los siguientes libros para leer a Bruner:

  • Actos de Significado
  • Desarrollo Cognitivo y Educación
  • Realidad mental y mundos posibles
  • La educación, puerta de la cultura
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¿A qué se parece la educación?

Cuando hablamos de la educación de nuestros hijos sin duda todos tenemos en mente algunas creencias de cómo debería ser una buena educación.  Para algunos,  hay viejas recetas que  nunca deben olvidarse y, para otros, lo mejor siempre está por venir en las novedades de nuestro mundo.

A continuación presento algunos modelos que nos pueden ayudar a confrontar  esas creencias que nos hemos hecho sobre el proceso educativo. ¿A qué se parece la educación?

La educación como agricultura

A la agricultura

La buena educación es colaborar con las fuerzas de la naturaleza para que los niños y los  jóvenes crezcan y maduren como un árbol hasta dar frutos.  Los padres de familia, los docentes no controlan el crecimiento o el desarrollo, lo dejan fluir.  Dejan que se desarrolle la semilla que cada ser humano lleva dentro.  La labor de la educación, por tanto, es  preparar condiciones apropiadas para que cada persona de frutos en los ciclos establecidos por la naturaleza.

Esta forma de ver la  educación suena vigorosa, espontánea y romántica.  Pero, ¿cómo se explica que alguien no quiera estudiar? ¿La espontaneidad siempre tiene alguna dirección? ¿Hay un único ciclo de la vida para todos?

La educación como el Reloj del Universo

Al reloj del Universo

Frente al caos está el reloj que marca la vida en pequeñas unidades de tiempo. El ser humano, por tanto, puede controlar cada momento de su vida y darle el rumbo que desea. La educación es caótica pero puede segmentarse, dosificarse y así establecer una ruta para los estudiantes.  Un poco de matemáticas, un poco de letras, un poco de deporte, un poco de arte, un poco de religión, un poco de todo.  Articulado como las piezas de un reloj.  La clave del éxito está en el diseño del reloj y que cada estudiante cumpla con lo que se espera de él.

De lo espontáneo pasamos al diseño voluntario, al seguimiento de las reglas de humanas que guían la educación. Pero, ¿quién diseñó el reloj? ¿A cuáles  valores responden esas reglas?

La educación como línea de ensamblaje

A la línea de ensamblaje

Del reloj es casi natural pasar a la línea de ensamblaje.  Primero los relojes fueron artesanales, ahora se producen en serie.  Somos cada vez más eficaces y eficientes, la educación debería seguir este ejemplo.  Hay que tener objetivos, hay que aplicar procedimientos establecidos, hay que evaluar y corregir.  Si todo se aplica bien habrá una ruta eficaz y eficiente en educación que otros podrán imitar. Una talla única para todos.

Es normal, por tanto, que el fin de la educación sea la evaluación. La evaluación cumple la función de control de calidad: ¿los estudiantes aprenden lo expresado en los objetivos? ¿Cuándo los estudiantes no salen bien en las pruebas, quiénes son los responsables?

La educación como Matrix

A Matrix

Las más recientes modas aspiran a la tecnologización de la educación. Se considera que la tecnología debe verse como algo natural pues está presente en cada rincón de la vida. Incluso se parece mucho al cerebro humano, son inteligentes como nosotros: teléfono inteligente, pantalla inteligente, robots inteligentes…  Cada día el cerebro humano procesa información como ellos. Una sinergia perfecta.

Tener tecnología en el aula es innovar.  Sin embargo, la realidad es que aún seguimos atrapados en Matrix. ¿Qué quiere decir esto? El reloj del Universo y la línea de ensamblaje aún son paradigmas dominantes de nuestra realidad educativa.  Hay tecnología en las aulas, pero los mismos valores de antes, con la dosificación y atomización del conocimiento, siempre  pesando en pasar los exámenes.  ¿Realmente la tecnología nos hace innovar y pensar diferente?

La educación como arte

A la Mona Lisa

Se dice que la Mona Lisa es la más conocida, la más visitada, la más cantada  y más parodiada obra de arte del mundo. Es el símbolo, por tanto, de la comparación  que aquí quiero hacer de la educación como arte.

La educación, como el arte, busca la expresión: que cada quien pueda expresarse de acuerdo a su vivencia y a quien es.  Sean niños, adolescentes o adultos, todos necesitan que su forma de ver el mundo sea comprendida y reconocida por los otros.  La uniformidad es ilusoria porque todos personalizamos nuestro proceso educativo.

En segundo lugar, la educación debe ser altamente creativa. Convertir el proceso educativo en rutina, si bien crea familiaridad y seguridad, también es desmotivante y genera poco placer. Que tanto docentes como estudiantes tengan la oportunidad de crear y de innovar es esencial para disfrutar.

Para finalizar

Luego de leer estos modelos es probable pensar que la educación debe tener un poco de cada uno de ellos. Sin embargo, la historia nos demuestra que  en la práctica suelen predominar uno o dos. La crisis actual de la educación  justamente se debe a modelos agotados, que buscan mantener vigencia a pesar de sus malos resultados.

La educación se encuentra en proceso de transformación y hay muy buena evidencia tanto de prácticas que deben abandonarse, como de proyectos educativos innovadores. Los avances en diversos campos, como la neurociencia educativa, demandan a los profesionales en educación a estar actualizados.

Volviendo a la pregunta ¿a qué se parece la educación? Lo más justo sería decir que cada vez debería parecerse a sí misma. Hasta el momento las comparaciones la han limitado y la han deformado.

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¿A qué me dedico? Artista de la educación

¿Artista de la educación?

Así es. No estoy diciendo que enseño alguna de las artes en mis clases o que sea reconocido como artista por mi contribución a la cultura del país.  Soy educador de adolescentes y he trabajado en colegios.  Gracias a esta experiencia es que puedo decir: soy un artista de la educación.

Las mejores clases con mis estudiante no tenían su origen en ningún texto, no seguía la taxonomía de Bloom (o cualquier otra), tampoco me preocupaba el asunto de la evaluación.  Las mejores clases nacían de la intuición, de la experiencia como docente, del conocimiento de los estudiante,  de la investigación, de la creatividad, de la imaginación.  Por eso,  mis mejores clases eran un obra de arte, no el resultado de seguir al pie de la letra una receta o planificar cada detalle de forma lineal.

Docentes: sigamos nuestra intuición y experiencia

El otro día la maestra de mi hija se mostró preocupada por el nuevo programa de estudio que estaba implementando.  Aunque había cosas que le gustaba del programa,  el planeamiento le parecía un asunto complicado. De repente no sabía que hacer con los famosos verbos de Bloom, no lograba acomodarlos como quería.

Cuando me contó,  inmediatamente le dije: ¡Confíe en su intuición y su experiencia como maestra!

De hecho la taxonomía de Bloom se ha tomado como si esta describiera cómo el ser humano aprende. Como si fuera una teoría sobre la complejidad del conocimiento humano. ¡Qué ilusión más grande! Apenas estamos aprendiendo cómo los seres humanos aprendemos. Las lecturas sobre psicología cognitiva, neuropsicología, neuro educación  u otro campo similar son mucho más provechosas que esta taxonomía.   La taxonomía es una herramienta para planificar, nada más.  ¡Ojalá pronto la dejemos de usar!

La educación para reinventarnos

“La educación es el proceso de aprender a reinventarnos a nosotros mismos” Elliot Eisner

Ciertamente la rutina de hacer lo mismo en clases crea familiaridad y seguridad, pero también nos desmotiva y no genera mucho placer. En cambio crear, innovar,  genera placer.  Este placer nos impulsa a llegar más lejos.  Poco a poco aprendemos a reinventarnos como docentes.   Es una tarea de nunca acabar.   Pero sabemos que somos mejores docentes que hace unos años.

Termino este escrito invitando a los docentes mirar hacia atrás y pensar cómo sus mejores lecciones son una obra de arte.

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Más allá de las letras y los números

                                No todo lo que importa puede medirse,                                                   ni todo lo que puede medirse importa.                         Elliot Eisner

Empiezo una nueva etapa en la redacción de este blog educativo, fruto de un nuevo balance en mi pensamiento y experiencia como educador.

Elliot Eisner (1933-2014)

Dedico esta primer escrito a uno de los autores que me abrió los ojos y el corazón para ver el proceso educativo desde otra perspectiva. Se trata de Elliot Eisner quien fue profesor de arte y educación en el Graduate School of Education de la Universidad de Stanford.

Elliot me recordó que antes de usar el lenguaje verbal y escrito, ya  la realidad había dejado en mi su huella de conocimiento.  Por tanto, todo ser humano puede expresar de diversas formas su conocimiento , más allá de las letras y los números.

Lamentablemente, el currículo escolar  ha marginado otras formas de expresión que la cultura nos ofrece: la pintura, el teatro, la escultura, la danza, el canto…  Todo se ha reducido a enunciados que deben ser corroborados a través de métodos estandarizados.

Estas ideas son muy actuales para la revolución educativa que anhelamos, pues,  se plantea una nueva forma de ver la cognición humana más plural, flexible y personal.

Los estudios actuales en cognición humana confirman esta idea: cuando una información se presenta de múltiples formas al estudiante lo comprenderá mejor que sólo si se presenta de una forma.

Para profundizar en este autor son recomendables los siguientes obras:

Cognición y Curriculum (1998) y La Escuela que necesitamos: ensayos personales (2002)

 El siguiente video puede introducirnos a su pensamiento:

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